Temprano por la mañana para salir a trabajar vio la correspondencia, solo había un sobre, venía dirigida a su nombre y el remitente era “Papá”, lo abrió con mucha curiosidad, era la primera vez que recibía una carta de su padre, no vivía lejos y lo visitaba con regularidad, así que con ansia abrió y comenzó a leer.
“No te asustes al comenzar a leer esta carta que te envío, es solo que no encontré ni el momento ni la forma de decirte de frente lo que pienso, siempre te he hablado con la verdad, siempre traté de educarte como mejor entendí la vida, jamás nadie me enseñó, aún y cuando tuve un padre. Juré muchas veces antes de tener hijos que yo no me equivocaría como sin querer mi padre se equivocó conmigo algunas veces, pero la ignorancia casi siempre es mayor que el deseo de un padre por hacer perfectas las cosas en la educación de los hijos y por desgracia, es hasta que ha pasado el tiempo que uno debe reconocer en que se equivocó. Por fortuna, las experiencias y la madurez de los hijos van excusando a los padres en tan ardua labor por lo errores cometidos, como seguramente tu ahora ya sabes.
Sin embargo mi carta no es para excusarme sino para pedirte algo en correspondencia. Yo ya estoy en el ocaso de mi vida, y eso mismo hace que me vuelva más sensible, que me haga sentir más vulnerable, menos fuerte, menos apto, sin embargo sigo siendo yo mismo dentro de este cuerpo viejo y cansado, sigo siendo yo con mi misma forma de pensar y de actuar por lo que yo te pido:
No te desesperes conmigo como si yo fuera un imbécil, si, es cierto, soy más lerdo y tu en tu madurez estás más apto para algunas cosas, pero el cúmulo de mi experiencia requiere procesar mas eventos que me permiten ver más allá que tu, que me permiten ser mas preciso que tu, aunque me tarde más en responder.
No me veas como un estorbo o una carga, cuanto quisiera yo poder seguir siendo completamente independiente como tu lo eres, pero los años han obligado la humildad en mi para pedir ayuda cuando no puedo solo.
No te desesperes conmigo cuando insisto en mis cosas y pienses que soy un necio, durante muchos años en mi vida yo tomé decisiones, y ahora que tu pretendes tomarlas por mi, solo me hacen sentir sin vida, inútil. Un poco de paciencia y cariño me harán comprender si estoy equivocado, solo estoy viejo, pero no incapacitado para reconocer cuando estoy equivocado.
No te olvides de mi, una visita, una llamada de forma regular me hará sentir vivo y querido.
Acéptame cómo soy ahora, apóyame, ayúdame, compréndeme, hónrame y sobre todo, dame cariño.
Pero no creas que todo lo que te digo aquí es tan solo para hacerme sentir bien, en realidad lo hago por ti, porque te amo, porque se que algún día llegarás a mi edad y entonces lo que tu hayas sembrado a los ojos de tus hijos, será lo que coseches para ti mismo y así tus hijos con sus hijos.
Siembra hoy delante de tus hijos todo aquellos que quieras cosechar de ellos y ellos mismos de los suyos, si lo haces, entonces cuando estés viejo y veas tu esfuerzo reflejado en el actuar de tus hijos, podrás decir que has sido un buen padre, porque les habrás educado para que cuando sean viejos reciban el cariño que tanto se anhela cuando se es viejo, entonces serás feliz de ser un buen Padre.
Con amor Tu padre”